LA CUADRICULA
Dolor, humo negro, olor a cigarros, la bombita de luz que se mece con el viento androgeno de la noche.
El café de esta mesa rallada me salta a la vista.
Me atrae loco, pongo mi frente sobre la superficie.
No está ni fría ni caliente, tiene la temperatura de todo a mi alrededor.
El aire, la pieza, la noche, mi cama, mis cosas, la gente.
Cuadrados veo en el papel mural, y me detengo en ellos bien de cerca, para ver si son capaces de distinguirse unos a otros, de sobresalir, pero no.
Están casi oscuros, son la normalidad en el mundo.
Estoy frente a la muralla, ella se abalanza sobre mi, yo ni siquiera muevo un dedo .
El cubículo, la medida, los enchufes, una compu, el atado de cigarrillos, la nada misma…